domingo, 30 de noviembre de 2014

Crean una ortoprótesis para flexionar y extender una mano inmóvil


La ortoprótesis está basada en un arnés y un chicote con el que el paciente usa el movimiento de sus hombros para abrir y cerrar la mano. FOTO: UNAM.Para ayudar a que personas con una mano inmóvil puedan flexionarla y extenderla, Jesús Manuel Dorador González e Itzel Flores Luna, profesores de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM, han desarrollado una novedosa tecnología que en un año podría concluir sus pruebas clínicas y buscar una transferencia tecnológica que la lleve al mercado.

Con su grupo de alumnos, el ingeniero mecánico electricista y doctor en diseño mecánico ha desarrollado una ortoprótesis, dispositivo basado en un arnés y un chicote con el que el paciente usa el movimiento de sus hombros para abrir y cerrar la mano.

Lesión del plexo braquial
El dispositivo del grupo de diseño de prótesis mecatrónicas fue creado para quienes padecen lesión del plexo braquial, una afección irreversible en un conjunto de nervios que van de la parte inferior del cuello a la parte superior del hombro y permiten que el brazo, el antebrazo y la mano se muevan y sientan.
“Se pretende ayudar a personas que al nacer tuvieron una lesión del plexo braquial. Ésta ocurre cuando, al recibir a un bebé durante el nacimiento, le jalan el cuello y se lo enchuecan hacia un lado, lo que produce lesión en una parte de éste, por la que pasa la comunicación nerviosa del cerebro al brazo y a la mano. Incluso el brazo estorba, pues choca al caminar y no se puede usar. Sucede por negligencia médica en uno de cada mil niños, que de adultos tienen esos miembros inutilizados”, comentó.
Con una joven que tiene este padecimiento, Dorador y sus alumnos han trabajado para desarrollar el aparato. Le han realizado más de 15 operaciones y tiene su brazo como en cabestrillo, para que no le incomode.
“Con el sistema mecánico se le pone el arnés en los hombros, los mueve y con éstos abre y cierra la mano. Así puede, por ejemplo, sujetar objetos, detener un frasco y abrir la tapa con la otra mano”, detalló.

Señales mioeléctricas
Durante su investigación, el universitario realizó análisis por medio de sistemas de adquisición de señales mioeléctricas, que son las órdenes enviadas por el cerebro a cualquier músculo para tener movimiento. “Son muy pequeñas, de unos cinco milivolts (una pila tiene 1.5 volts, es decir, mil 500 milivolts) que se envían a los músculos”.
Dorador González y su grupo aprendieron a controlar la señal y comprobaron que, con entrenamiento, se puede tener al músculo en reposo, en fuerza mediana o con mucha fuerza. “Esas tres señales son las que necesitan las personas amputadas para controlar sus prótesis mioeléctricas, las más avanzadas y caras del mundo”, dijo.
Ese sistema fue desarrollado para un proyecto del Laboratorio Ixtli de Visualización de la UNAM, en donde crearon una prótesis virtual en tercera dimensión que usa señales mioeléctricas para abrir y cerrar. Sin embargo, a la joven con lesión no le sirvió, porque tiene canceladas las conexiones, por lo que optaron por uno mecánico con arnés y chicote.

Pruebas en más pacientes
Actualmente, mejoran el diseño del dispositivo para lograr una presión más precisa de la mano. “Se solicitó la patente, pues no existe un dispositivo como éste en el mundo. Es una patente con futuro y se puede hacer un licenciamiento para comercializarla”, comentó.
El investigador ya tiene autorizado un proyecto Conacyt-FINNOVA (Fondo Sectorial de Innovación) para la nueva etapa de diseño y la construcción de 10 nuevos prototipos que se probarán en una decena de pacientes para validarlo. “Hacemos pruebas con el IMSS para demostrar que esta tecnología ayuda a las personas y no hace daño”.
Una vez que se cumpla ese proceso, buscarán el licenciamiento de la tecnología. “Se puede crear una empresa spin off con apoyo de la incubadora de empresas de la UNAM y la participación de los alumnos que colaboraron.
“Otra opción es licenciarla a la Sociedad Mexicana de Ortesistas y Protesistas o al Centro para la Rehabilitación Integral de Minusválidos del Aparato Locomotor, una institución de asistencia privada con sede en Querétaro, que construye entre 100 y 120 prótesis por año, más o menos la misma cantidad que produce el Instituto Nacional de Rehabilitación”.
Dorador subrayó que el diseño considera una manufactura que se pueda realizar en México, sin un taller especializado. “No pretendemos que se quede en un cajón o solamente publicado; queremos que realmente lo puedan usar las personas que lo necesitan”.

Vigi´Fall: un diminuto parche de detección de caídas para personas mayores

Las caídas son la forma  más frecuente de accidente en las personas mayores y representan además la principal causa de muerte accidental en este grupo de edad. Las personas mayores sufren caídas a menudo desgraciadamente. Se estima que alrededor de un tercio de los ancianos que viven en sus casas y la mitad de los que están en residencias u otras instituciones similares tienen al menos una caída al año. Para recalcar la trascendencia del problema cabe decir que, de los individuos que sufren una caída, entre el 5% y el 25% pueden presentar lesiones relevantes, y de los que requieren ingreso hospitalario tras una caída sólo el 50 % sobrevive un año después. Las caídas son muy importantes en geriatría por su elevada incidencia y por las consecuencias que acarrean, que pueden ir desde una contusión leve a la temida fractura de cadera o en el peor de los casos, la muerte. Estas se producen por diversas causas: intrínsecas (cualquier patología que el anciano presente o cualquier fármaco que forme parte de su tratamiento) o extrínsecas, las cuales dependen de circunstancias sociales y ambientales. Lo ideal  sería  que estas caídas no tuvieran lugar siguiendo algunos consejos y tomando ciertas precauciones, pero a veces, ni siquiera tomando medidas preventivas se pueden evitar.
 
Con el fin de proporcionar un soporte asistencial en el momento de una caída de un modo sencillo y rápido, un consorcio de empresas tecnológicas (llamado FallWatch) ha creado un detector de caídas, en forma de un pequeño parche triangular, llamado Vigi'Fall. Con este pequeño detector se puede conseguir evitar 500.000 hospitalizaciones y 40.000 muertes prematuras causadas por caídas en toda Europa cada año. 
Vigi' Fall se lleva puesto de forma permanente y no causa molestias. Incorpora un sensor de detección de caídas y un dispositivo que avisa a los servicios de emergencia al momento. Ambos están conectados por vía inalámbrica. La interacción entre el parche que lleva puesto el usuario, los sensores de movimiento por infrarrojos y una caja central de control, aseguran la detección precisa de una caída grave y la rápida intervención de un equipo médico de emergencias.

Hay una segunda fase del proyecto, FallWatch DEMO, que pretende avanzar un poco más, monitorizando el pulso y optimizando así su funcionalidad y precisión. 

¿Cómo funciona Vigi´Fall?
El mecanismo está basado en un sistema de sensores y en una caja de control central, muy parecidos a los sistemas de alarma. El usuario lleva puesto un biosensor y se colocan varios sensores inalámbricos en las paredes de la casa. Si el usuario sufriera una caída, además del aviso emitido por el biosensor, los sensores de las paredes detectan la ausencia de movimiento y de forma inalámbrica, envían una señal a la caja de control central que también se encuentra en la casa. La caja de control se conecta automáticamente por teléfono con una enfermera o con una centralita en caso de que la caída suceda en la propia casa del usuario. Para distinguir entre una caída real y una falsa alarma, el sistema está equipado con un software de fusión de datos que permite analizar la naturaleza de la caída (con o sin impacto) y la postura en la que se encuentra el paciente.

En el caso de que el paciente se encuentre en una residencia, la enfermera intervendría inmediatamente. Pero, como segunda vía de verificación para aquellas personas que viven solas, un trabajador de la centralita procederá a intentar conectar con el usuario por teléfono, y si nadie contesta, la familia o equipo de emergencia se pondrán inmediatamente en camino. 
Vigi´Fall se puede usar en la ducha. Se carga con baterías de alto rendimiento. Todas estas características permiten al usuario que se pone el parche en la piel hacer una vida totalmente normal, sabiendo que si se produce una caída, recibirá ayuda en poco tiempo. 
El parche Vigi´Fall ha sido testado con éxito en laboratorios, hospitales, residencias de ancianos y hogares. Las pruebas en laboratorios han demostrado una tasa de detección de caídas superior al 90% utilizando únicamente el biosensor. En cuanto a las pruebas en entornos reales, donde sí se ha incorporado el software de fusión de datos, han demostrado una tasa de éxito aún mayor. 

El consorcio. 
En el consorcio FallWatch, la start-up francesa Vigilio S.A., se ha encargado de emplear las tecnologías de la información y la comunicación en facilitar la vida de las personas mayores junto con la empresa española Inspiralia, quien ha desarrollado la tarjeta electrónica en miniatura que permite la comunicación inalámbrica entre el sensor de detección de caídas y el dispositivo de llamada a los servicios de emergencia así como la pantalla electro-crómica que muestra el estado de la batería. Además, han participado otras empresas europeas de diferentes especialidades en el proyecto, puesto que el reto era fabricar el sistema en miniatura para que fuera más cómodo y fácil de usar.

Este dispositivo salió al mercado en noviembre de 2012. Varios de sus componentes han sido fabricados en Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, y su posterior montaje se realiza en Francia. La versión doméstica del producto empezó a estar disponible a finales del 2013, mientras que la segunda generación del producto, adaptada a los estándares RF de Estados Unidos, comenzó a pasar en las mismas fechas las pruebas clínicas en EEUU y en Europa. Se espera que la versión comercial de este nuevo dispositivo esté lista para su comercialización en poco tiempo.


 

El 3D aplicado a la medicina

El ensayo de intervenciones quirúrgicas con reproducciones hechas con impresoras 3D es una de las aplicaciones más directas de esta nueva tecnología en medicina, pues cualquier impresora 3D sencilla puede reproducir el escenario a operar.
Pero cada vez se están descubriendo más utilidades de la impresión 3D en el ámbito sanitario. Aquí van algunos ejemplos:
  • Sustituto para el yeso, de Deniz Karasahin: Es más ligero que la escayola convencional, se puede mojar y, al estar más pegado a la piel, permite nuevas soluciones como un emisor de ultrasonidos que reduce el tiempo de curación del hueso.

  • Primer repositorio online de modelos biomédicos para imprimir en 3D creado por el instituto nacional de salud de USA. Virus, moléculas, huesos, órganos… Todos para descarga gratuita, preparados para imprimir con cualquier impresora 3D. Además han creado una herramienta para que profesionales del mundo de la medicina sin conocimientos de diseño 3D puedan diseñar sus propios modelos a partir de bloques ya preestablecidos.
  • Cirugía reconstructiva: Ya es posible escanear los huesos del paciente y, mediante impresión 3D, hacer una prótesis que se le adapte perfectamente. Los resultados son espectaculares. Uno de los centros más avanzados es CARTIS.
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  • La robohand, una mano ortopédica hecha con impresora 3D de sobremesa que cuesta menos de 50 euros. Muchas personas ya saben de su existencia y han recurrido a ella para tener mayor autonomía. La misma empresa presentó también hace poco la roboleg, pierna ortopédica que cuesta menos de 100 euros y que puede aguantar sin problema el peso de una persona.
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Crean un exoesqueleto que permite caminar a quienes padecen paraplejia



¿Qué es un exoesqueleto y en qué consiste?

Etimológicamente el término significa esqueleto externo, lo que implica que contrario al esqueleto humano, que está contenido dentro del cuerpo y sostiene a la persona, el exoesqueleto cumple la misma función pero por fuera. En general se diseñan para aumentar la fuerza y resistencia a las personas con desordenes de movilidad, o como en este caso, para permitir caminar a personas con discapacidad.

En este caso el exoesqueleto se conforma de una especie de traje que cubre las piernas de la persona, tiene una bateria en la espalda a modo de mochila, unos sensores y un reloj que muestra las diversas posiciones que puede adoptar el usuario. El producto se comercializa desde 2001 y tiene un coste aproximado de entre 55.000 y 60.000 euros para particulares y de 85.000 euros para clínicas, ya que se les brinda un modelo diferente.

ReWalk pesa aproximadamente entre 20 y 25 kilogramos, pero de acuerdo a Andrés, un usuario alemán del exoesqueleto desde hace ya 2 años, no es difícil de manejar. La batería le permite al usuario caminar por 4 o 5 horas seguidas. A continuación presentamos un vídeo con los usuarios de ReWalk para apreciar la construcción y el funcionamiento.



Lanzan un intérprete de lenguajes de signos virtual



Una organización británica dedicada a la ayuda a las persona sordas acaba de lanzar un intérprete del lenguaje de signos virtuales. El software ha sido desarrollado por la Universidad de East Anglia y la productora británica de software de animación para televisión Televirtual y consiste en un personaje de animación, cuyo nombre es Guido, que traduce al lenguaje de signos británico. El programa está en período de pruebas a través de la página web de Deaf Connections, aunque la organización ya ha recibido opiniones positivas sobre el mismo. Sin embargo, aún quedan por resolver algunos problemas de compatibilidad del software con ciertos ordenadores. Sue Moore, responsable de servicios de Deaf Connections, afirmó que los programadores están trabajando con personas sordas con el fin de incorporar al software los signos específicos del dialecto que se habla en Norkfolk.

sábado, 29 de noviembre de 2014

URSUS, el robot terapeuta

Un oso de peluche de grandes dimensiones, de metro y medio de altura, dotado de brazos articulados y una videocámara en su cabeza, para que niños con diferentes discapacidades puedan mejorar la movilidad de sus articulaciones superiores.



El robot denominado Ursus (oso en latín) corresponde a un proyecto nacional financiado con el Plan Avanza I+D del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en el que participan las universidades de Deusto, de Extremadura y Politécnica de Cataluna, empresas como Alimerka y diversas pymes. Responde a una motivación de desarrollar la robótica social y de servicios. 

El prototipo Ursus es un "caso de uso" de robótica social desarrollado "desde cero" por parte de la Universidad de Extremadura, según explica su profesor de Arquitectura y Tecnología de Computadores, Pablo Bustos, a DiCYT. Cosiste en un robot con torso con dos brazos y una pequeña cabeza dotada de una cámara y está destinado para ayidar a niños con déficit de movimiento en las articulaciones superiores (brazos y manos) en terapias largas. "El objetivo es estimular por parte del robot y diferentes herramientas al niño para que mueba los brazos y le motive en esta clase de ejercicios", indica Bustos. Además, el robot registra los movimientos de los brazos con precisión para que los terapeutas evalúen el proveso y las mejoras alcanzadas.  Hasta ahora no se registraba este tipo de actividad,, por lo que era más difícil valorar los avances en las terapias. Finalmente, como tercer uso, el prototipo proyecta en una pantalla con un cañón la interacción del paciente con el juguete, "de forma que el niño se ve en la pantalla y el sistema inserta proyecciones virtuales con las que actuar, a través de realidad aumentada".

Con esta doble estimulación (la que proporciona la actividad con el peluche y la que facilita la realidad aumentada), el proyecto quiere, como fin último, "facilitar el contexto de inmersión para el paciente", resume el investigador principal.



Nuevas prótesis que permiten sentir

Un nuevo sistema protésico diseñado por expertos de la Universiad Case Western Reserve y el Centro Médico Louis Stokes Cleveland Veterans Affairs permite a los pacientes que han perdido un miembro experimentar sensaciones similares a las que tendrían si aún la conservasen. De este modo, por ejemplo, a una persona a la que le falte una mano se le erizaría el pelo del brazo cuando "tocase" con sus dedos biónicos alguna superficie que en su día le provocase dentera.

Según recoge la revista Science Translational Medicine, aunque en realidad el afectado no puede "sentir" de verdad con su mano artificial, un programa informático traduce ese roce en señales eléctricas que luego envía a las partes no dañadas de su miembro y a su cerebro. Para ello, se le implantan electrodos en los músculos que ún conserva. Sus desarrolladores destacan que este avance hace que los usuarios de determinadas prótesis las puedan manejar más fácilmente.

El ingeniero biomecánico Dustin Tyler, que ha dirigido la investigación, apunta que su objetivo no solo es restaurar la funcionalidad perdida del paciente, sino reconectarle con el mundo. "Nuestro trabajo sirve para reactivar áreas del cerebro relacionadas con la sensación del tacto que desaparecen cuando se piede un miembro", indica.


GENNY MOBILITY



Genny™ 2.0 abre una nueva dimensión a la movilidad personal. Gracias a su tecnología de estabilización, ofrece libertad de movimientos a todos sus usuarios, y hace desaparecer las diferencias.

Cualquier persona que utilice una silla de ruedas tradicional conoce perfectamente las dificultades a las que se enfrenta cada día.

Mirar constantemente al suelo para evitar que las ruedas delanteras se atasquen en pequeños agujeros o grietas del suelo. Tener siempre las manos ocupadas y a menudo sucias… Es muy molesto. ¿Y qué pasa si llueve?: que el usuario de una silla de ruedas se moja porque no puede hacer algo tan sencillo como sujetar un paraguas. Y, quizá lo peor: es difícil y arriesgado salvar pequeños escalones o deslizarse por un suelo resbaladizo en pendiente.

Movilidad

La tecnología de Genny&trade 2.0 garantiza movimientos de rotación y avance instantáneos, sin necesidad de asas, aceleradores o frenos. Casi como si fuera suficiente con pensar en moverse.    

Las dos ruedas paralelas y un juego de sensores electrónicos, cinco de ellos giroscópicos, permiten que Genny™ 2.0 avance con solo inclinarse hacia adelante y que reduzca la velocidad y se detenga con solo echar el cuerpo hacia atrás. Un manillar permite que el vehículo gire sin que las manos tengan que hacer operaciones complicadas, dejándolas totalmente libres.
 
Ninguna de las sillas de ruedas que existen actualmente en el mercado, motorizada o no, es capaz de circular por terrenos difíciles como playas, nieve o senderos durante mucho tiempo y con un comportamiento satisfactorio. Genny™ 2.0 lo hace de forma natural.

Ventajas

Para las personas que pueden caminar sin dificultad, pasear de la mano de un ser querido es la cosa más normal del mundo. Pero para los que van en silla de ruedas, puede ser algo imposible. Gracias a sus increíbles características de movilidad, con Genny™ 2.0 puedes pasear y disfrutar del paisaje sin preocuparte por el terreno sobre el que circulas. ¡Ya puedes tomarte un helado o sacar a pasear al perro sin problemas! 

El único límite a las posibilidades de Genny™ 2.0 es tu imaginación. Ya no hay nada impensable en términos de “movilidad”. El trabajo y el tiempo libre no serán nunca más lo mismo.

Aspectos sociales

Es evidente que la integración de las personas con discapacidad es proporcional a su autonomía y su capacidad para desenvolverse en el entorno. La posibilidad de conducir coches ha sido un logro importante. Sin embargo, siguen existiendo muchas limitaciones en situaciones urbanas muy específicas.

Genny™ 2.0 aumenta llamativamente tu movilidad personal, desafiando con su tecnología a suelos en mal estado y pavimentos irregulares, y venciendo las barreras arquitectónicas que las autoridades no consiguen suprimir.

Y eso nos lleva a un aspecto psicológico muy interesante. Genny™ 2.0 cambia la asociación de ideas entre “persona discapacitada” y “silla de ruedas tradicional”. Gracias a su tecnología aeronáutica y un diseño que escapa a lo común del mercado, el foco de atención ya no son los problemas de movilidad del usuario, sino la magia de este maravilloso vehículo que se equilibra por sí solo.
 

Seguridad

Muchos de los usuarios potenciales de este vehículo son personas con movilidad reducida; eso ha obligado a prestar especial atención a su estacionamiento y a la seguridad electrónica. Un botón activa varios dispositivos electrónicos y mecánicos que despliegan dos patas autonivelantes, con ayuda de las cuales el Genny™ 2.0 se estaciona de manera segura en cualquier tipo de terreno. 

Las operaciones de estacionamiento se controlan mediante sensores de estado y de movimiento conectados a una electrónica especialmente diseñada. Estos sensores permiten que la unidad de auto-equilibrado interaccione con los sistemas del asiento y de estacionamiento, sincronizando todos los procesos durante el uso del vehículo.

Si se produce un fallo en la electrónica de vigilancia, se activa un sistema redundante que asume el control de manera instantánea y detiene el Genny 2.0™ de forma segura incluso en ausencia de estabilización electrónica.

El usuario recibe distintas señales acústicas y visuales que le proporcionan información útil para manejar de manera segura su Genny™ 2.0. El vehículo utiliza una llave codificada inalámbrica de 64 bits, imprescindible para ponerlo en funcionamiento, que evita que lo utilice cualquier persona no autorizada y que, además, proporciona información completa sobre velocidad, distancia, media por hora y tiempo. El vehículo cuenta con un sistema antirrobo integrado que bloquea las ruedas y emite sonidos y vibraciones.

La prioridad esencial de este proyecto ha sido siempre la seguridad del usuario. Este requisito ha sido muy exigente, si pensamos que implica componentes electrónicos y mecánicos en dos ruedas paralelas. Por eso las asas laterales ofrecen una opción de control manual, no solo para retener al usuario sino también para ejecutar estacionamientos de emergencia. Esto significa que el usuario dispone de una especie de “red de seguridad” que le permite, en cualquier momento, empujar hacia abajo una de las asas laterales y desplegar de inmediato las patas de estacionamiento para ganar estabilidad en cualquier tipo de terreno.

La singularidad de Genny™ 2.0 no reside únicamente en sus características tecnológicas, sino también en su asiento ergonómico con respaldo Tarta® que posee enormes posibilidades de regulación para adaptarse a cualquier persona y postura. 

Datos técnicos de Genny™ 2.0 Urban

  • Velocidad máxima de 6 km/h, conforme a la legislación aplicable
  • Ajuste electrónico de la sensibilidad de la dirección
  • Carga útil máxima: 95 kg
  • Dimensiones: (altura) 67 cm x (anchura) 63 cm x (longitud) 67 cm
  • Peso total: 89,5 kg 
  • 2 juegos de baterías de ion-litio Saphion
  • Autonomía: hasta 38 km, en función la superficie y del tipo de uso
  • 2 servomotores eléctricos de corriente continua sin escobillas 
  • Llantas de material termoplástico de 35 cm reforzadas con fibra de vidrio
  • Neumáticos de 48 cm muy resistentes 
  • Distancia del usuario al suelo: 9 cm
  • Respaldo regulable en altura, anchura, longitud y reclinación
  • Reposapiés regulable
  • Faros opcionales e indicadores de dirección 
 

Ergonomía. ¿Qué es un sistema Tarta®?


El sistema modular Tarta® es un respaldo diseñado para adaptarse y mejorar la postura de cualquier persona. Su combinación de diseño, materiales y tecnología es ergonomía en estado puro. Ha sido creado por un grupo de expertos en optimización postural, con arreglo a una filosofía de “un diseño para todos”. Ofrece un rendimiento excelente en términos de confort y tiene un aspecto futurista y atractivo a la vista.

Inicialmente el sistema Tarta® se creó para mejorar la postura de personas con discapacidades, con vistas a responder a necesidades específicas. Pero pronto descubrimos que si ampliábamos nuestras soluciones a otros ámbitos, también podían aplicarse a cualquier persona que pase buena parte del día sentada en una silla.

Aparte de las sillas de ruedas, el concepto se ha aplicado en sillas de oficina, tumbonas de relajación, sillas infantiles o en un sistema móvil para sofás o sillones. Pero esto no ha hecho más que empezar. Las aplicaciones son infinitas. Los materiales están estudiados para ofrecer las mejores prestaciones. El acero con estructura de armónica utilizado para los “muelles” se comprime siguiendo los movimientos del usuario, permitiendo que el cuerpo se mueva libremente, para después recuperar su forma original. Los componentes acolchados blandos del respaldo tienen superficies transpirables y lavables.

El respaldo Tarta® es esencialmente un tórax dotado de unas vértebras centrales que imitan a la columna vertebral de una persona. La forma y las dimensiones de esas vértebras pueden hacerse a medida, y llevan unidos travesaños de aluminio o acero al carbono que se adaptan al cuerpo del usuario. El conjunto está rematado por superficies almohadilladas de distintas formas y tamaños, para una personalización óptima. Aunque el sistema es muy sencillo, ofrece muchas ventajas tanto si se le da un uso estándar o más técnico. Es posible personalizarlo y explotar todas las características que su diseño oculta tras unas líneas limpias y básicas.


La conducción para personas ciegas, cada vez más cerca

La aventura de conducir un «kart» dejará de ser una ilusión para las personas ciegas, gracias a un sistema patentado por un circuito de Noja (Cantabria) el cual va a permitir a los invidentes pilotar estos vehículos. Como ha hecho con éxito el músico Serafín Zubiri, a sus 49 años ha subido por primera vez en su vida al volante de un «kart» y ha podido conducir de manera autónoma por una pista de carreras.


Sistema de conducción para invidentes.

Este sistema de conducción para invidentes, se compone de una cámara de vídeo instalada en lo alto del monoplaza y un intercomunicador de audio en el casco del cliente, que permite la comunicación con un guía externo. Éste último brinda las indicaciones pertinentes a modo de copiloto. El volante está dotado además de un sistema de clicks muy sencillo que indica la progresión del volante en los cambios de dirección. Estos clicks llegan a una cabina de control donde se presentan como una medida gradual de giro, donde el receptor puede responder a las maniobras en los virajes del vehículo.

Tras entender estas instrucciones, familiarizarse con el circuito en compañía de un perro guía, y leer las dimensiones de la pista sobre un mapa en braille, es hora de poner los pies en los pedales y encender la marcha.

El impulsor de este sistema continúa trabajando en las evoluciones de este coche para mejorar la adaptación de los pilotos con discapacidad visual y además pretende organizar el primer Gran Premio Internacional de Karts para ciegos en su circuito de Noja.

Vídeo de Serafín Zubiri conduciendo: